Lunes 16 de marzo 1975, 5.30 de la mañana, cuando la ciudad aturdida aún en sus últimos días de invierno: el Sol hacía su vacilante e inusual presencia en Encarnación.
Quizás todos los pobladores de ENCARNACIÓN, no se imaginaron jamás que algo diferente ocurriría a partir de esos momentos en sus vidas.
Era un pueblo tan apacible que hacía ya mucho tiempo, todo se había tornado la más grande y tonta monotonía.
ARTEMIO antiguo poblador y ferviente devoto de su único amo Baco, al iniciar su antiguo pacto con su mejor aliado, el licor, ya con su cuarto de aguardiente
[1] entre labios muy tradicional en su persona; dejó de hacer esos chasquidos tan exagerados para a viva voz y a todos los vientos gritar, quizás gemir, aullar talvez cual valeroso perro que ve amenazado su rebaño:
! Han robado la Iglesia...! Han robado la Iglesiaaa…!
Era lo único descifrable de sus labios.
La coca pestilente y amarga terminaba de ser escupida de los labios de DOLORES ante tal aseveración quizás desquiciada, ella sabía que con la Virgencita nadie jugaba, tratando de sobreponerse del frío, buscando con esas manos tupidas y deterioradas remover esas asquerosas y bien aliadas lagañas que tenía en los ojos.
¿No me crees? Insistió ARTEMIO, disminuyendo el tono de su voz, sonriendo de una manera temerosa, insegura, sarcástica.
No había terminado de decir esas palabras cuando se dejó escuchar: ! Calla viejo borracho!
Era Dolores, y como un rayo que emprende retorno al cielo, cogió sus canastas de pan, tamales y queso, y dispúsose nuevamente a recorrer el pueblo en su afán diario de buscar un sustento para sus dos únicos hijos. Los cuales por cierto le habían proporcionado cuatro "Cargas" más, como ella comúnmente solía llamar a sus nietos.
El Sol empezaba a poblar toda la ciudad, para ese entonces ya la noticia había calado en el habitante más lejano de ENCARNACIÓN.
¡A la Ashuquita
[2] le han robaó su Coronita de Oro!.
Lo decían todo los pobladores de ENCARNACIÓN ciudad rodeada de bellos parajes, preciosura del Ande, que robaba el corazón a todo aquel que decidía pasar la odisea de visitarla por la dificultad y lo inaccesible de sus caminos o el tiempo que uno permanecía sentado en el bus, esto tomaba forma de olvido una vez que empezaba a nacer entre curva y curva bellos paisajes que sin duda alguna deleitaban nuestros ojos, Maravilla del Ande.
Versiones, aveces muy absurdas, se tejían quizás buscando disfrazar una realidad que les traería una maldición divina, en el fondo se respiraba una atmósfera de temor dolor y pena a todo lo divino.
Era el único sacrilegio que los pobladores más antiguos recordaban, y de sus labios salían frases llenas de tristeza mas aun su preocupación era enfermiza, por saber el lugar donde podría estar el tesoro más valioso de su pueblo y de su patrona la Virgen de la Asunción.
DON SEBASTIAN, “Don Shiba”, dedicado a la comercialización de telas botones, hilos, frazadas y medicina entre ellas la ya famosa Agua de Azahar que, para los pobladores de Encarnación, era como un “sánalo todo” incluso era recomendada y comúnmente utilizada en el susto de todas las criaturas.
“Malditos hijos de puta” se le escucho decir “como pudieron meterse con la Mamita Ashuca, cabrones”, era quizás lo mas apropiado que encontró don SHIBA para tratar de justificar el sacrilegio.
Sin embargo ahora las conversaciones comunes que realizaba con su vecino DON JUAN alcanzaron un matiz de nuevas, ellos estaban ya acostumbrados a sus diarias discusiones que en algunos momentos los llevaron a tensas polémicas debido mayormente a las posiciones antagónicas de ambos, quizás las más colosales y triviales eran las que lidiaban en materia política no sé si era el afán de contradecirse o el tener a líderes políticos totalmente distintos. Se podría definir a sus posiciones como diametralmente opuestas.
Don Juan Quispe viejo militante del partido de sus amores el APRA había defendido su posición al extremo de llegar a quitarle el habla, como comúnmente hacían las personas que reñían en Encarnación e incluso los más íntimos amigos solían caer en tal tentación, era talvez una costumbre o el dulce desenlace que daba resultado al más placentero armisticio, se vivía una especie de “idilio” … un encanto infinito.
Esa mañana las cosas cambiaron, por algún momento en sus vidas ambos personajes encontraron algo en común y quizás por primera vez coincidían en algo ya era cosa como decían de Dios o sagrado, quizás por ello estaban sentados juntos vertiendo las mismas ideas, ambos parecían jueces satanizaban a los autores o posibles autores del robo, en su ignorancia creían que lo sucedido era divino.
Que la desaparición, era cosa del demonio.
Dejaban así volar su imaginación a la más alta cúspide, tejían fantasías que causarían rabia a cualquier escritor.
¡ Puta madre!, Creo que ahora ya nos jodimos y todo por tu estúpida idea de quedarnos escondidos en este pueblo de mierda yo te dije que tomáramos el bus de las seis de la mañana o que de alguna manera en la madrugada saliéramos de acá, ahora todos los “tombos”
[3] deben de estar detrás de nosotros, debes de ir a buscar la camioneta de Gonsha, para salir de una vez por el otro lado del pueblo y escondernos al menos hasta que pase todo este alboroto, ya podríamos estar en Chiclayo o en Lima. ¡Apúrate carajo¡ mueve tu culo rápido que ya los “rayas”
[4] deben de estar encima nuestro, era Cansino autor intelectual y material de los hechos ocurridos en Encarnación, acababa de dar los primeros manotazos de ahogado aunque en su rostro buscaba encubrir el inmenso temor y desesperación que sentía por ser atrapado.
Arteaga miró con atención al que supuestamente era su jefe, ¡ya carajo!, deja de joder y piensa en algo rápido para poder largarnos de una vez.
Felix Arteaga era uno de los más temidos brujos de la zona de Marcahuasi, Mamabamba, Atumpampa y caseríos aledaños a Encarnación, no existía poblador que no temiese sus proezas y hazañas las que eran muy comentadas no necesariamente por la bondad de ellas si no por las más macabras muertes que solía dar a su “contrario”
[5].
La más comentada de éstas era la que había llevado a cabo con otro brujo llamado Antenor, con el cual según se recordaba luchó a muerte durante dos días y dos noches, con torrenciales lluvias y tormentas eléctricas que desencadenaban uno y otro solicitando ayuda de los Apus y fuerzas malignas aliadas.
En la segunda noche Felix Arteaga llega, en un descuido, coger a Antenor de su frondosa cabellera y con un solo tajo de machete
[6] logra degollarlo; mutiló entonces todos sus miembros, el corazón, hígado y riñones se los comió apenas logró abrir el vientre para aumentar sus poderes y cual Hijo de Satanás gritar con la boca llena de sangre a viva voz “¡Soy el más poderoso!. Desafiante proclamaba que aquel que se oponga a su voluntad caería muerto y quemado al instante.
En señal de triunfo la lluvia cesó, el cielo se despejó, volvieron a reinar las estrellas pero en lo infinito se respiraba un aire de paz forzada, algo maligno llenaba la atmósfera, ¡una tranquilidad inquietante!.
La cabeza la utilizó para ponerla en el dintel de su casa desafiando así a cualquier mortal que osara enfrentarlo.
Eran famosas también sus desapariciones o el estar en varios lugares a la vez, sus transfiguraciones eran muy temidas. Lo inexplicable de esto era concebir la idea de que un hombre con tantas cualidades y poderes podía estar dentro de un penal tan insignificante por el lapso de un año, la razón la tenía solamente él, muchas veces sentado en el rincón de su celda vivía cocinando la idea de robar la corona de la Virgencita, con el hecho consumado acrecentaría sus poderes juraba que con eso haría un ritual que le permitiría ser inmortal, invencible… única razón que hacía que él estuviera viviendo esta triste condena como cualquier mortal de Encarnación.
No se peleen que ahora es cuando más unidos debemos estar, era el cholo Simón, hasta ese entonces un ignorado delincuente que pensaba alcanzar la gloria y la fama con este suceso.
Vivía soñando ser titular de primera página en los diarios limeños, su carrera delictiva pasaba desapercibida, por eso su afán que ahora las cosas salgan bien.
Es por ello que cuando en el penal de Encarnación comenzó a gestarse éste robo de las joyas a la Virgen de la Asunción decidió formar parte y ser integrante del que sería el suceso más comentado por los últimos años en el pueblo.
Faltaba tan sólo buscar el que sería el cuarto y último integrante.
Sería un nexo entre la libertad y la prisión, buscándose entre la jungla más variada y pintoresca que religiosamente asistía a las visitas los Jueves y Domingos, días establecidos para este fin por el alcaide
[7].
Es así como se decidió, que Porfirio Bazán, antiguo reo acostumbrado solamente a robar reses de los campesinos, sería pues el candidato principal para formar parte de este “cuarteto celestial”, como solían o les gustaba llamarse, este abigeo
[8] tenía un amplio prontuario delicuencial sería el adecuado e ideal para poder realizar este “ trabajito”.
La policía no sospecharía jamás que Porfirio Bazán estaría planeando robar la Iglesia Matriz porque nunca se le ocurriría hacer eso, parámetro pobre y limitado que se tejería en la delegación policial
Si bien no pensaba hacer eso, existían ya otras personas que se encargaron de pensar por él, he involucrarlo tan directamente en los sucesos. Él termino siendo la clave y la fuente de información más segura y confiable posible.
Otro de los motivos por el cual fue elegido, es que poseía la habilidad de recoger información, era muy inteligente y sutil al momento de preguntar, tenía un tacto innato para poder recopilar información sin que su interlocutor se diera cuenta, sería pues el que recogería la información necesaria y la llevaría a la prisión.
En el penal los cuatro elaborarían cuidadosamente primero su fuga que será el mismo día del robo a la Iglesia Matriz.
Todos los detalles para tomar las joyas de La Virgen demorarían seis meses tiempo en el cual pensaban que todo estaría analizado y planificado no había lugar a una equivocación.
La fuga de la cárcel sería con la ayuda de los amigos de Porfirio Bazán descartando así la posible vinculación de este en la fuga y robo de joyas.
[1] Aguardiente: Licor de caña.
[2] Ashuquita: Diminutivo con que se nombra a la Virgen de la asunción.
[3] Tombos: Sobrenombre que reciben los policías.
[4] Rayas: Sobrenombre que reciben los policías de investigación.
[5] Contrario: Enemigo, rival.
[6] Machete: Arma corta, más ancha que la espada, pesada y de un solo filo usada por los campesinos de la región como herramienta de trabajo y arma blanca.
[7] Alcaide : Persona encargada de la custodia de los presos.
[8] Abigeo: Ladrón de reses de los campos donde pastan.